Ricardo Espinosa Pedraza (Anochece)





Envejeciendo aprendemos a convertir
nuestros terrores en sarcasmos
(Emil Michel Cioran)


este es mi equipaje
que mide las distancias
mientras impone su largo
cansancio de junio y angustia

entre calzoncillos y camisetas
justo al lado del cepillo de dientes
se incuba la penumbra
como un orificio en la memoria
que desanda mis pasos
murmurando imprudente
el nombre de tu senda

sólo sobrevive después
de tantas mañanas,
esa terca idea
contradictoria remembranza,
que refiere inesperada
nuestra temporada juntos

la ciudad en que respiras
rehuye el rumor de sus calles
y el tumulto atropellado,
luego oculta su melancolía
y duerme sin hacer ruido
para que tus dedos extraviados
no la perciban

el horizonte ocre rojizo 
me sorprende repitiéndome
constante la misma pregunta
para escuchar luego
mis distintas respuestas
como siempre empiezo
a confesarme
las profundidades de mi alma
y en cuanto hago una pausa
a la hora del crepúsculo,
callo y me ignoro
mientras vuelvo a convencerme
de que no existe posibilidad
alguna para mi

esta solitaria ciudad
converge con tu imagen
en el abismo

anochece...


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