Ricardo Espinosa Pedraza (Biodegradación)




Aparece de repente
con el nuevo día,
la amarga rutina
vieja meretriz mañosa
escondida detrás de las sonrisas
y de los gestos mal disimulados
me observa mientras
me descompongo en silencio
tal vez conspirando
con mi soledad
esa otra jodida anciana

por así decirlo, andan juntas
y esperan sin mucho
entusiasmo,
aprovechar lo que quede
de mi carne insípida
de mis huesos secos
de mi mirada absorta
de mi corazón equivocado
de mi pulso errático
de mi infranqueable estupidez
de mi alma torpe
de mis falsos dones
de mi expresión ingenuamente
            estudiada de santón farsante

esperan me imagino,
que cuando todo haya pasado de mi
cuando mi tiempo
ya no sea más
que la consabida
malograda historia

la anécdota aburrida
mal contada de prisa
en los cocteles
y desayunos de trabajo
cuando el peso de mi 
manoseada sombra
no abarque ya ni la gracia
de un buen recuerdo
ni convoque siquiera
una frase ingeniosa

cuando todos
mis buenos y malos actos
se hayan diluido en
citas mal referidas
para dejar pasar
la lenta tarde
de un día cualquiera 

el par de viejas,
se repartirán mis restos
y mis recuerdos
y mi sonrisa
y mis muelas gastadas
y mis mentiras
o tal vez no les interese
y  entonces
yo pueda seguir
pudriéndome a mis anchas 
mientras gustoso
me burlo impune
de las posteridades ajenas




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