Ricardo Espinosa Pedraza (El Fin del Mundo en mi Espejo, en un Día Cualquiera)



ignoro cómo voy a seguir existiendo
con mis mejores 51 años
(los únicos que poseo)
que son testigos de una vida
vivida con fascinación
y sin miedo al afán ajeno

se me condena al silencio
a la inactividad y a la quiebra
sin escuchar siquiera
mi argumento más débil:
todavía respiro y puedo aportar
una sonrisa incomoda
mi lealtad eterna
varias ideas absurdas
un pensamiento aterrizado
la total correspondencia
entre mis pensamientos
y mis actos más impunes
la sabiduría instintiva de mi corazón
y mi total solidaridad
con las soledades y causas ajenas
(aunque se consideren perdidas)

de más están las palabras
los sueños incómodos
y las dudas metódicas

sobran mi alma presurosa
y las mil y una ilusiones olvidadas
que alguna vez dejé para mañana

me consta que no he muerto
pero el sabor a tierra húmeda y amarga
  y a gladiolo de exportación
no me permiten articular
una explicación coherente:

soy el mismo que viste
y calza y come
y caga
y ama y llora
sin esperanza
y ruega muy en vano
por un futuro incierto
que no es mío
ni es de nadie



Comentarios

M.Flores ha dicho que…
Ricardo hoy nos pusimos de acuerdo para lanzarnos mutuamente comentarios. Gracias por tus bellísimas palabras. Y por que leo en tus versos la hondura de tu alma. Nada me interesa más de un escritor que eso. Y tu lo bordas.
Siempre besos.
Estoy En Alemania paseando estos impresionantes bosques y llenándome de oxigeno. Me ha conmovido este paisaje. Además de escritora soy nómada y un lobo estepario y siempre fue así.

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