viernes, 20 de mayo de 2011

Juan Gustavo Cobo Borda (Romance de Ocasión)




Por supuesto, no era el tiempo más adecuado
para unirnos, hambriento uno del otro,
a través de hoteles efímeros
que aún arden en la memoria.

Pero nunca hay otro tiempo sino este
cuando el pasado irresoluto queda atrás
y una tenue capa de besos restaña la herida.
Este, en que entro en ti
y tu cuerpo formula su oscura exigencia.

Hoy, cuando el llanto acongojado
busca en vano un poco de paz,
sólo veo mi mano acariciando tu nuca;
la tuya, reposando en mi vientre.

Una ciudad hostil
donde tu rostro arrasado
me dice adiós, con una determinación que ignoraba.

Aprenderé, es cierto, una nueva forma de estar solo,
carente ya de la impetuosa confianza que me dabas,
y sin embargo, perdona por decirlo,
escupiré cien veces sobre
lo excesivamente feliz que me hiciste.